2.- LAS CAUSAS DEL VALOR ECONÓMICO

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LAS CAUSAS DEL VALOR ECONÓMICO

Tras estudiar la naturaleza del valor económico de las realidades materiales, podemos pasar a investigar sus causas; las fuerzas que producen el efecto de incorporarlo, descubrirlo o incrementarlo.

Se trata de estudiar por ejemplo la tierra, el trabajo o los bienes de capital, no en sí mismos, sino en cuanto influyen en el valor económico de las cosas.

La causalidad se mueve en el ámbito de los influjos mutuos que unas cosas ejercen sobre otras. No nos interesamos ahora tanto por la naturaleza de esas realidades como por su impacto sobre el valor.

En general, todas las cosas están capacitadas para producir otras. Tratamos de investigar qué causas básicas producen el efecto de crear e incrementar el valor económico, sus relaciones de dependencia efectiva, sus vinculaciones con otras cosas. También investigaremos cómo producen esos efectos, para lo que en ocasiones convendrá describir la naturaleza de esas causas. El estudio de las causas del valor económico es el estudio de los diversos factores que lo influyen, que lo producen y que lo originan.

«La primera y más pura demanda de la sociedad es la de conocimiento científico: conocimiento de cómo funciona el sistema económico, conocimiento de las consecuencias de las acciones económicas, conocimiento de las causas del desempleo, de los efectos de los diversos impuestos, de las causas de la desigualdad de las rentas. Sea uno conservador o radical, proteccionista o librecambista, político o nacionalista, creyente o agnóstico, es útil conocer las causas y consecuencias del fenómeno económico (…) Una información científica semejante está libre de valoración en el más estricto sentido: no importa lo que se persiga; se alcanzará más eficientemente cuanto mejor sea el conocimiento de la relación entre la acción y sus consecuencias». 1

Intuitivamente se puede definir la causa como aquello que real y positivamente influye en una cosa, haciéndola depender de algún modo de sí. El grado de utilidad de las cosas depende de algún modo real y positivo de las causas que estudiaremos.

Conviene resaltar que la noción de causa expresada aquí es diferente de la noción de función tantas veces empleada en el análisis económico y susceptible de ser matematizada. La noción de causali­dad se mueve en el ámbito de lo real, mientras que la noción de función se mueve en el ámbito de la lógica formal. Esta confusión más o menos consciente es causa de varios defectos característicos del neopositivismo contemporáneo que alimenta la mayoría de los modelos econométricos.

Al ser el valor económico una relación real nos tenemos que mover en el ámbito de lo real, no simplemente en el ámbito de la lógica formal. Esta será sólo un instrumento utilizable en algunas ocasiones y sin perder de vista las abstracciones que realizamos.

Las causas que estudiaremos son causas justamente en la medida en que sin ellas no puede comenzar a ser o mejorar la relación del valor económico. Lo más constitutivo de la noción de causa es su positivo influjo en la realidad del efecto y la correlativa dependencia de éste con respecto a ella. Se distingue así de función, principio, condición u ocasión. Muchos han interpretado las relaciones de sucesión, condición u ocasión como si fueran de causalidad, aplicando el principio de que «como sucede después de esto o junto con esto, luego sucede por esto».

Vamos a estudiar en el resto del presente trabajo el itinerario que recorren las fuerzas que influyen de manera decisiva en la causación del valor enriqueciéndolo o, negativamente, empobreciéndolo.

El progreso económico consiste en ampliar cada vez más el conocimiento de ese itinerario como un caso concreto de aplicación de las leyes que rigen el universo material. Para hacer más comprensible nuestro estudio, clasificaremos por motivos lógicos el resto del trabajo en tres partes, diferenciadas, aunque íntimamente interconectadas:

Por ser el valor económico una relación real complementaria, dividiremos sus causas en tres tipos:

   – Las que incrementan la relación incrementando su origen tanto cuantitativa como cualitativamente. Las llamaremos causas originarias.

   – Las que incrementan la relación por vía del sujeto término de la relación, por sus fines. Las llamaremos causas finales.

   – Las que incrementan la relación real en que consiste el valor económico incrementando la complementariedad y proporcionalidad tanto vertical como horizontal de las distintas causas originarias. Las llamaremos causas complementarias.

Las causas originarias constituyen la segunda parte del presente trabajo y las finales la tercera. Las causas complementarias, por su amplitud y complejidad, las dejamos para ser tratadas en otra ocasión.

  STIGLER, El Economista…, Editorial Folio, Barcelona 1987, p. 98.

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