LA CONTRAOPA Y EUROPA

Si había quedado claro a todas luces que el Gobierno de Zapatero no creía en la competencia, ahora aparece con nitidez la certeza electrizante de que tampoco cree en Europa. Si era triste que confiase más en Cataluña que en España, resulta deprimente que siga confiando más en los acuerdos con el entramado político financiero catalán que en la prosperidad y pujanza de la nueva Europa. Si no cree en una España integrada e ilusionante, debería fomentar la esperanza y creer al menos en una Europa pujante y competitiva en la que arrimemos el hombro los que nos encontramos a este lado de los Pirineos para cohesionarla y lanzarla al futuro global con viveza imaginativa desintegrando tantas fobias o encasillamientos nacionales. Y tantos nacionalismos absurdos y trasnochados que pululan por la geografía europea. Con estos perdemos todos.

Porque Pizarro ha despertado a la Unión Europea encarnada esta vez en Angela Merkel. Y para aquellos que aún así se quedaron dormidos, es nuestro Presidente del Gobierno el que -con su pataleta infantil porque le quitan el caramelo- termina por espabilar a los más dormilones que rápidamente se percatan de que Zapatero intenta de forma delirante resquebrajar también los cimientos europeos de vida económica en libertad y con protagonismo ciudadano. Y con unidad de mercado, con libertad de bienes, personas y capitales. Es decir con igualdad de derechos y obligaciones en toda la Unión Europea. Todo ello sin intervencionismos gubernamentales, sin ayudas públicas y coacciones que empobrecen, sin privilegios ni monopolios ni discriminaciones según el país nacional al que se pertenezca. De repente se dan cuenta en medio Occidente que desde España su Gobierno atenta a las raíces de su civilización. Y lo que era una batalla en un patio de vecindad enciende todas las alarmas en media Europa. Y como el principio de la acción y reacción también actúa en las relaciones humanas y políticas, la torpe actuación de Zapatero y sus asesores –sigo sin entender a Solbes- genera una reacción en sentido contrario en media Europa. Y lo que era una cuestión financiera y económica entre empresas que en el conjunto de Europa no tenían especial relevancia, se convierte en cuestión de Estados nacionales y en una piedra de toque para que la Comisión europea y el resto de Instituciones Europeas se fortalezcan y se replanteen cuál es su función y hacia dónde tienen que orientar el barco común y a quién tienen que llamar al orden. Y al igual que la hispanofobia de muchos ciudadanos de Cataluña -estimulada desde años atrás por prácticamente todos los políticos del ámbito catalán- ha terminado en una cierta catalanofobia en el resto de España, la alemanofobia iniciada por el Gobierno y sus medios afines puede generar graves consecuencias a nuestros intereses nacionales y –especialmente- a los intereses ciudadanos. Con este tipo de actuaciones alocadas se ha abierto la veda para cazar cualquier pieza interesante en España. Y no sólo en el sector energético. Se ha querido actuar con espíritu aldeano y de repente nos hemos dado cuenta que, efectivamente, estamos en la aldea global.

Es curioso observar que los argumentos que se esgrimieron para aprobar la Opa de Gas Natural en contra del Dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia- vienen como anillo al dedo para aplicarlos a la Contraopa de E-on en el ámbito europeo y mundial que es el campo real donde se juegan ya todos los partidos en el campo económico, financiero y energético. No es precisamente el momento más oportuno para actuar políticamente y económicamente en el sector energético con visión de ave de corral pueblerina. Téngase en cuenta que E.ON tiene más de 30 millones de clientes en 20 países europeos y EE.UU, que la fusión E.ON-Endesa sería la primera compañía eléctrica y gasista a nivel mundial, que contaría con 50 millones de clientes y tendría presencia en más de 30 países. Y que para España significaría que dejaría de ser una isla energética asegurándose algo tan importante en nuestros tiempos como el suministro energético al diversificar sus fuentes de aprovisionamiento.

Zapatero está perdiendo una oportunidad sin precedentes. Sería una pena que su testarudez y su ego le cegaran tanto que no sepa rectificar y acabe prefiriendo ser gallo de corral que aprender a volar como las águilas.

JJ Franch

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