LA CAIXA Y LA OPA

En el informe del Tribunal de Defensa de la Competencia sobre la OPA hostil de Gas Natural sobre Endesa –tan criticado por el Gobierno de forma altanera sin argumentos y sin tener en cuenta unas mínimas reglas de respeto a las instituciones- se contienen abundantes argumentos del todo coherentes con los criterios de la Ley de Defensa de la Competencia y con los de la Unión Europea al respecto. El TDC es claro en todas sus conclusiones, pero es definitivamente contundente en la última cuando considera que “ante un panorama de efectos anticompetitivos como el descrito, no resulta posible asegurar que un conjunto de condiciones razonables, realistas, proporcionales y eficaces, sean éstas estructurales, conductistas o reguladoras, o cualquier conjunto posible de ellas, pudieran compensar los daños de carácter irreversible que la operación conlleva”
Hacer caso omiso de lo que allí se recomienda -y que se encuentra publicado preceptivamente en la web del TDC- ocasionará graves perjuicios a la estructura dinámica y competitiva de los mercados energéticos que ya estaba en vías de mejora tras las liberalizaciones anteriores y también afectará gravemente al empleo y al conjunto del tejido empresarial de nuestro país así como –desde luego- a todos los ciudadanos en cuanto consumidores y usuarios. De hecho la normativa sobre Competencia ya señala en una de sus exposiciones de motivos que “la orientación de la política económica española descansa sobre el convencimiento de que el crecimiento estable y no inflacionario de la economía y, consecuentemente, la creación de empleo, requieren otorgar un papel preponderante al buen funcionamiento de los mercados. Y que en el contexto de la Unión Europea cobran especial relevancia las políticas de corte microeconómico y, en especial, la política de defensa de la competencia.”
Sin embargo, ni en dicho Informe ni en el voto particular que le acompaña –y que en mi opinión es éste un mero ejercicio pseudotécnico y artificial que tiende a colocarse fuera del alcance del sentido común económico de las gentes refugiándose en el ámbito de una compleja terminología especializada para dar una coartada a los intereses del Gobierno- se señala y analiza otro aspecto clave de esta operación de concentración económica sobre el que el TDC ya se ha pronunciado con anterioridad con claridad y contundencia. Se trata del papel que juega La Caixa en esta macrooperación de control energético en España incluida, especialmente, Cataluña. La Caixa pasa como de puntillas a lo largo del Informe y ¡ni aparece una sola vez en el voto particular!
Así, en la fusión del BBV con Argentaria –en la que coincidió además una alianza estratégica entre el BBV y Telefónica en diversos sectores donde por cierto aparecía ya La Caixa en algún sentido- el Tribunal después de un análisis de los distintos mercados afectados afirmó que “en relación con el sector energético, se recomienda que la presencia del BBVA como socio significativo se limite a una sola empresa eléctrica. Tal objetivo podría lograrse bien exigiendo que la participación en Endesa no supere el 3% y que no esté representado en su Consejo de Administración, bien mediante la desinversión en Iberdrola.” Y no sólo en el cuerpo del Informe sino también en el Dictamen remitido al Gobierno se recogía –ampliando a todos los sectores- dicha condición. Se decía en concreto: que “el Grupo empresarial resultante de la fusión cumpla las siguientes condiciones:
– No ostente participaciones significativas, directa o indirectamente, en más de una empresa o grupo de empresas competidoras entre sí de los sectores de medios de comunicación, eléctrico, y de telecomunicaciones.
– No forme parte de más de un Consejo de Administración de las empresas participadas de forma significativa y competidoras entre sí en ninguno de estos sectores.”
Teniendo en cuenta la participación altamente significativa que La Caixa tiene por ejemplo en Repsol, Gas Natural y la que tendría tras la OPA a Endesa caso de llevarse a cabo, los efectos colusorios y de restricciones a la competencia en todo el sector energético español –también catalán- serían muy graves y como también señala el TDC irreversibles.
Esta cuestión no es en absoluto baladí ya que la mejora en la actividad económica de todos los operadores, también de los potenciales, requiere un marco común de reglas generales que garantice la necesaria, y conveniente para todos, unidad de mercado sin discriminaciones ni privilegios económicos, financieros, administrativos, regionales, fiscales o de cualquier otro tipo. Por eso me parece especialmente importante y acertado, para el desarrollo de la libre competencia poner coto institucional a la utilización del poder económico y financiero propio de bancos y cajas cuando dirigen, por iniciativa propia y sin contar con la voluntad expresa de su propietario original, recursos ajenos hacia esta o aquella empresa o hacia esta o aquella institución, asociación, partido, agrupación, sindicato o persona física o jurídica.
Cuando se ha producido con éxito reconocido un proceso continuo de privatización del sector empresarial público nacional con extensión notable del capitalismo popular y mejora de las cuentas públicas; paralelamente y de forma regresiva, se está produciendo un proceso intensivo y extensivo de creación y desarrollo de empresas públicas autonómicas y locales en cuya gestación y potenciación no son neutrales las entidades financieras. Desaparecida la Banca Pública renace la Banca Pública Autonómica y Local a través de las Cajas de ahorro cuya titularidad jurídica no está nada clara, donde una proporción sustancial de sus beneficios se debe dedicar a inversiones donde no se aplican en ocasiones criterios profesionales de rentabilidad y donde se deben enfrentar a retos importantes de modernización tales como conseguir recursos propios necesarios para, por ejemplo, transformarse tecnológicamente o atender el coste necesario para adelgazamiento de plantillas que aumente la eficacia o competir con las grandes entidades financieras internacionales. Dicha nueva “banca pública” puede estar en la raíz de los endeudamientos autonómicos y locales que tan preocupados tiene con razón a los responsables de la política económica nacional y europea por ser, entre otras cosas un factor generador de déficit e inflación.
Los directivos de La Caixa no deberían estar tranquilos con el desarrollo de los acontecimientos y quizás sean los más interesados en que la OPA no llegue a su fin ya que se puede caer en la tentación de huidas hacia adelante para tratar de salvar forzadamente situaciones comprometidas de determinadas empresas o proyectos de administraciones públicas partidistas con el problema añadido de que los créditos concedidos son a costa del montante de los depósitos a la vista de los clientes de pasivo teniendo en cuenta el sistema de reserva fraccionaria. El modelo Banca-Industria fracasó en Japón con la quiebra del sistema financiero y es ahora –después de 15 años- cuando empieza a verse la luz de la posible recuperación. Es un aviso a navegantes.

JJ FRANCH

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: