CIENCIA DE LA RIQUEZA

Hechas las apreciaciones preventivas pertinentes sobre las definiciones de Economía, anteriormente y en esta misma tribuna, podemos pasar a resumir y discutir someramente sobre las distintas aportaciones que se han realizado en este campo por parte de la historia del pensamiento económico. En este sentido tenemos que empezar diciendo que durante siglos el criterio de la riqueza y sus variaciones cuantitativas y desplazamientos ha estado en la base del pensamiento económico. No por casualidad Adam Smith titula su magna obra como Investigación acerca de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. De hecho, ya en la época del esplendor del pensamiento griego, Aristóteles la definió como “Ciencia de la riqueza”. Todos los economistas Clásicos explícita o implícitamente aceptarían definiciones con esta característica; en especial J. B. Say y J. S. Mill. Say manifestaba que “la Economía Política enseña cómo se forman, distribuyen y consumen las riquezas que satisfacen las necesidades de las sociedades”. John Neville Keynes, que conocía la aportación marginalista y la tendencia creciente a definir nuestra disciplina en términos de medios a fines nos dice: “…En trabajos sobre Economía política el término económico es generalmente empleado simplemente como un adjetivo correspondiente al sustantivo riqueza. Por un hecho económico se entiende, en consecuencia, cualquier hecho relativo a los fenómenos de la riqueza. Por actividades económicas se hace referencia a aquellas actividades humanas que se dirigen a la creación, apropiación y acumulación de riqueza; y por costumbres e instituciones económicas, a las costumbres e instituciones de la sociedad humana con respecto a la riqueza”. En España parece ser que este concepto de la Economía fue introducido por el economista asturiano A. Flórez Estrada (1765-1853) contemporáneo por tanto de Say. El inconveniente fundamental de este tipo de definiciones reside en la falta de precisión explicativa del vocablo fundamental de “riqueza”. Si la Economía es la ciencia de la riqueza tenemos que explicar qué entendemos por riqueza.

Relacionada con la anterior manera de definir la Economía existe un grupo de definiciones que se aproximan a esta disciplina como aquella que trata del “bienestar material”. Entre éstas podemos citar a A. Marshall para el que “la Economía es el estudio de las actividades del hombre en los actos corrientes de la vida; examina aquella parte de la acción individual y social que está más íntimamente relacionada con la consecución y uso de los requisitos materiales del bienestar. Así, pues, es, por una parte, un estudio de la riqueza, y, por otra -siendo ésta la más importante-, un aspecto del estudio del hombre.” También en esta línea E. Cannan dirá que el propósito de la Economía Política es ocuparse de las causas del bienestar material o riqueza de los seres humanos considerados como individuos y en conjunto, lo mismo que en grupos.

En el pensamiento anglosajón está muy arraigada este tipo de definiciones y ha llegado hasta nuestros días. Así Seligman señala en la Encyclopedia of Social Sciences que la “Economía trata del fenómeno social centrado en la provisión de las necesidades materiales de los individuos y de los grupos organizados”; y Guide indica en sus “Principes d’Economie Politique” que “sin tratar de precisar más, la Economía política tiene como objeto, entre las relaciones de los hombres que viven en sociedad, sólo aquellas que tienden a la satisfacción de sus necesidades materiales; todo, en fin, lo que concierne a su bienestar”

El profesor Martín Niño, con respecto a estas visiones de la economía, señala que “Las dos objeciones fundamentales son el hecho de que no sólo los bienes materiales contribuyen al bienestar de los hombres, y el que el concepto de riqueza es equívoco, puesto que no puede referirse a las mismas cosas en todos los tiempos y lugares, sino que únicamente tiene sentido en función de la valoraciones que establezcan los consumidores.” Sin una adecuada explicación del significado de riqueza o de bienestar material se cae, en todo este tipo de definiciones, en la limitación de la Ciencia Económica al estudio de las necesidades materiales cuando vemos que existen acciones humanas “económicas” que tienden a satisfacer necesidades inmateriales o cubren un aspecto no material de la riqueza, como pueden ser, por ejemplo, la actividad de un camarero o la de una empleada doméstica.

Estos problemas sin embargo se pueden obviar si tenemos en cuenta que la riqueza es una relación del objeto valorado al sujeto término que se aprovecha de esa riqueza y que siempre es un ser humano. Como el ser humano es un compuesto intrínsecamente interdependiente de materia y espíritu resulta que, como escribía Millán Puelles en Economía y Libertad, para alcanzar objetivos inmateriales, como por ejemplo la investigación científica o el disfrute de la música, necesita de mediación de objetos materiales; y al revés, incluso en la satisfacción de sus necesidades más materiales se inmiscuye un cierto acento inmaterial, estético por ejemplo.

JJ Franch

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