ANGUSTIA ECONÓMICA Y ABORTO VOLUNTARIO

La ampliación propuesta por el Gobierno en el proyecto de Ley de Código Penal para la despenalización del aborto voluntario mediante un cuarto supuesto en el que aparece la angustia de la madre (y por lo tanto también la angustia por motivos económicos) para justificar tan dramática decisión, permite reflexionar sobre las relaciones entre crecimiento demográfico y crecimiento económico.

Los tópicos extendidos durante décadas a nivel mundial, convergen hacia la simpleza de una interpretación de Malthus según la cual los alimentos crecerían en progresión aritmética mientras que la población, en situación económica desahogada, crecería siguiendo una progresión geométrica. Esta mentalidad malthusiana pesimista, que reduce todo ser humano a un simple número que come, ha sido rebatida por la dinámica testaruda de los hechos: 1) El progreso tecnológico, los cultivos intensivos en capital, los descubrimientos biológicos y genéticos, la potenciación de los recursos marinos, y otros sucesivos, continuos y múltiples avances en todas las ramas científicas, han hecho posible que los “alimentos” hayan podido crecer de forma exponencial. La falta de alimentos hoy es más problema del correcto funcionamiento del sistema económico mundial que de la falta de recursos naturales y técnicos. 2) La población en las sociedades más desarrolladas no ha crecido en progresión geométrica sino que se da el caso contrario: a mayor nivel de vida menor número de hijos. Otros factores extraeconómicos, fundamentalmente de carácter ético y cultural, influyen mucho más decisivamente sobre las tasas de natalidad.

De hecho, el auténtico problema demográfico para Europa, y especialmente para España, surge de las consecuencias económico-sociales del drástico descenso de esas tasas. La población puede, si no ya extinguirse, sí envejecer y cambiar en buena parte de color. Por más reticencias que susciten los inmigrantes, llegará un día, no muy lejano en el tiempo, en que serán imprescindibles.

Frente a estos tópicos, el premio Nobel de Economía Hayek afirma categóricamente que “la generalizada opinión de que el crecimiento demográfico implica un progresivo empobrecimiento mundial es sencillamente un error”. A medida que se intensifican los procesos de intercambio y se perfeccionan los medios de comunicación y de transporte, el aumento demográfico no puede resultar sino favorable a la evolución económica. La aparición de nuevas habilidades equivale al descubrimiento de nuevos recursos económicos. Se potencia así cualquier ulterior avance de la civilización, en sus aspectos materiales o espirituales.

Estas reflexiones, hechas con carácter general, son aplicables a nivel familiar. Un nuevo ser humano no es únicamente una boca más para ser alimentada, sino también unos brazos para poder trabajar y, sobre todo, una persona completamente original e irrepetible con capacidad de inteligencia y creatividad novedosas que siempre compensan, tanto a nivel familiar como social, los costes y sacrificios de su cuidado material y educación posterior. Hay muchas otras formas de solucionar los problemas económicos. Incentivar estas conductas abortistas desde la legislación no tiene justificación. No la tiene desde luego desde el punto de vista de la lógica económica más moderna donde el factor más importante de desarrollo no es ni el capital, ni la tecnología, ni los recursos materiales, sino la realidad y capacidad siempre original y creativa del factor humano. Con la crisis y angustia económica actual generalizada, ese cuarto supuesto implica de hecho el aborto libre. De la misma forma que en Economía el sacrificio actual tiene sentido por el beneficio futuro esperado, el sacrificio que puede traer consigo un nuevo ser humano siempre tiene sentido por los múltiples y desconocidos beneficios futuros.

Sobre una criatura en el vientre materno, sea de una semana, de tres o de nueve, podemos vislumbrar a tientas, con las técnicas modernas, ciertas características biológicas que se manifiestan en cada fase de la gestación. Pero lo que no podemos conocer en absoluto es lo que puede llegar a ser, lo que puede contribuir a mejorar, también económicamente, esa familia y esa sociedad. Interrumpir voluntariamente ese proceso vital, y justificar tal acción con motivos económicos, resulta ser una barbaridad intelectual, ética y económica radicalmente imposible de subsanar. La riqueza del futuro quedará para siempre incompleta.
JJ Franch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: