PARA APROVECHAR LAS LECTURAS ECONÓMICAS

 

Para leer a un economista comprendiéndole es necesario cierto grado de separación a la vez que un cierto grado de simpatía. Uno puede considerar el trabajo del hombre con un microscopio analítico, examinando cada frase y cada palabra con cuidado escrupuloso, y sin embargo no entender nunca lo que está intentando decir. Hay que evitar, en la medida de lo posible, tanto la hipercrítica como la adulación. Ambas sirven pobremente como guías en la interpretación. El objetivo fundamental de la comprensión de un ensayo científico es la formulación de la estructura esencial del sistema del autor. Podemos incluso utilizar la predicción para contrastar nuestra comprensión. Así Stigler indica que quien entiende los cinco primeros capítulos de Ricardo ha de ser capaz de escribir sus capítulos sobre impuestos.

Las consideraciones que estoy haciendo respecto a cómo leer trabajos científicos se puede aplicar tanto a trabajos pasados como presentes. El modo correcto de leer a Adam Smith, Malthus, Marsahll o Menger es el modo correcto de leer los próximos números de una revista profesional. Sin embargo se pueden encontrar algunas razones para creer que es más facil aprender a leer si se empieza con los economistas de tiempos pasados. El tiempo identifica a los economistas que vale la pena leer adecuadamente, en cambio la mayoría de los artículos del próximo número de la revista profesional no merecen una lectura cuidadosa y esforzada. Por otra parte el estudio de la historia del pensamiento económico no sólo puede enseñarle a uno cómo leer, sino también cómo reaccionar ante lo que lee. Al ser la literatura económica, en un grado considerable, literatura polémica, las nuevas ideas tienden a exagerar su superioridad sobre los modelos más viejos. Una nueva teoría puede ser eventualmente más importante de lo que incluso su descubridor cree y postula, pero el valor de las teorías más viejas es invariablemente mayor de lo que él reconoce. En definitiva la lectura de la literatura pasada permite observar el papel de la controversia que estimula el interés y la animosidad. Después de estudiar las controversias previas no es posible comprometerse por completo en las controversias corrientes ya que no se puede estar completamente convencido de la corrección ni de la importancia de sus nuevas ideas. Como conclusión podemos decir que la economía tiene un pasado muy útil, un pasado útil al tratar del futuro. Esta conveniencia debe ser transmitida a las generaciones presentes y futuras.

JJ Franch

 

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