LAS REGLAS DEL JUEGO ECONÓMICO

 

Geoffrey Brennan y James Buchanan terminan su libro “La razón de las normas” con estas palabras: “Los buenos juegos dependen de las buenas reglas màs que de los buenos jugadores. Por fortuna para todos nosotros, y teniendo en cuenta ante todo la razón de las reglas, es siempre fàcil lograr un acuerdo sobre un conjunto de reglas que sobre quién es, o no, nuestro jugador favorito.”

El mercado necesita reglas e instituciones que lo regulen. No se haràn aportaciones sustanciosas si, en vez de prestar atención a las leyes e instituciones bàsicas dentro de las cuales se desarrolla la conducta individual en los mercados, se trabaja únicamente en complejos ejercicios analíticos neutrales sobre su funcionamiento. Un liberal como Hayek escribió: “Es probable que nunca haya existido una creencia genuina en la libertad y que, por lo tanto, no haya habido ningún intento de hacer funcionar una sociedad libre con éxito sin una genuina reverencia por las instituciones que se desarrollan, por las costumbres y los hàbitos y por “todas esas seguridades de la libertad que surgen de la regulación de antiguos preceptos y costumbres”. Aunque parezca paradójico, es probable que una próspera sociedad libre sea en gran medida una sociedad de ligaduras tradicionales.”

Ademàs de las actitudes prácticas interiorizadas que derivan de los principios y leyes éticas, se necesitan las reglas institucionalizadas que, por su promulgación o por la costumbre, definen los espacios privados dentro de los cuales cada uno puede llevar a cabo sus propias actividades, y que encuentran su razón de ser en la aspiración de las gentes a vivir civilizadamente en armonía sin el recurso continuo a la guerra “hobbesiana” de todos contra todos o a la ley del más fuerte. Esos espacios delimitados por la ley y la moral permiten ejercer la autonomía privada como fuerza creadora de derechos que se manifiesta en actos, tambièn jurídicos, entre los cuales tiene especial significación el contrato. La armonización entre la libertad y las leyes que la regulan permiten desarrollar ese poder de autonormarse personalmente expresando el dominio de su propio ser y el dominio de su entorno. Esa capacidad se plasma en la posibilidad de regular sus àmbitos de libertad y en el poder de actuación sobre las situaciones jurídicas que caen bajo su esfera de dominio.

Para el funcionamiento de los mercados màs que las ecuaciones, modelos y operaciones inteligentes, se precisan las reglas comúnmente aceptadas y las instituciones.

JJ Franch

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