LA REFORMA FISCAL DEL PP

Una de las virtudes de la puesta en claro del programa del PP es la de resaltar la inexistencia de programa en el PSOE y en el Gobierno. Sorprendido por cierta coherencia interna y estimulante de las propuestas del PP, atenazado por la coherencia ideológica de la izquierda del programa de IU y vampirizado por las presiones insaciables de Pujol, el PSOE y el Gobierno andan a la deriva corriendo frenéticamente hacia ninguna parte y tratando de poner parches a las vías de agua que continuamente se abren. La única estrategia es la de tratar de asustar de nuevo a los niños mayores y menores de sesenta años con la llegada del Coco.

Un ejemplo es la extensión del miedo absurdo a las propuestas fiscales del PP. Conviene explicar y recordar de nuevo algunas ideas de cajón. El núcleo central de la reforma que propugnan los populares gira en torno a la reducción de los tipos impositivos y se basa en la obviedad de Laffer.

La curva teórica de Laffer es un gráfico que tiene forma de campana y que relaciona los ingresos fiscales totales que la Administraciòn Pública recauda, con los tipos impositivos que se aplican en cada caso. Los extremos son claros y dan lugar a idènticos ingresos fiscales: 1) Si el tipo impositivo es cero los ingresos seràn nulos; y 2) si el tipo impositivo es el màximo del cien por cien, nadie (ni empresa, ni particular), serìa tan tonto y masoquista como para trabajar y producir sólo para el Estado sin ningùn beneficio propio. En ese caso lo recaudado por impuestos serìa tambièn cero. Entre ambos extremos se da la circunstancia lògica de que, al principio, a medida que aumentan los tipos impositivos también aumentan los ingresos fiscales totales, pero siempre llega un momento en que los individuos y empresas, ante nuevos aumentos de tipos marginales, comienzan a trabajar menos y desvían sus actividades hacia el ocio y la economìa sumergida. Consecuencia de ello es que, a su vez, ahorran menos.

Si el sistema impositivo vigente se encuentra en unos tipos mayores, el efecto producido por la falta de estímulo al trabajo es superior al efecto ingreso fiscal total, con lo que podemos hablar de una situaciòn en la que “la avaricia rompe el saco”. La extralimitaciòn en el afàn recaudatorio por parte del Gobierno lleva de hecho a que se paralice el sistema productivo humano y que, a la postre, el total recaudado sea menor. La consecuencia es que el Estado tiene menos margen de maniobra para gastar si no quiere incurrir en màs déficit y màs endeudamiento pùblico que acabaràn pagando las generaciones futuras.

JJ FRANCH

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: