LA LIBERTAD DE LA VERDAD

Los grandes y pequeños descubrimientos intelectuales o las pasmosas innovaciones científicas y técnicas que han fecundado la civilización humana, han sido posibles gracias a la iniciativa individual y a la libertad personal. Estas actuaban en ocasiones al margen de la legalidad vigente y en muchas otras contra corriente de la autoridad, siendo el hazmerreír de la masa ignorante y teniendo que aguantar el desprecio de las gentes indiferentes. Los éxitos más llamativos en todas las ciencias humanas y naturales se han conseguido a trancas y barrancas del ambiente y, generalmente, fueron realizados por minorías reducidas y, siempre, por personas particulares. Los colectivos, en cuanto tales, no inventan ni descubren. Son los individuos quienes lo hacen. Aquellos, si acaso, ejercen de mecenas facilitando la acción de estos.

Cuando en una gran sociedad o en la microconvivencia habitual se crea un ambiente de libertad responsable que admira, respeta y busca la verdad siempre asombrosa en cualquier ciencia; y cuando se facilita ese ambiente con instituciones idóneas que promueven la agilidad de pensamiento e investigación evitando el control directo de los esfuerzos individuales, se consigue proporcionar el máximo de oportunidades de éxito a todo tipo de personas originales y se potencia la concatenación libre y fecunda de flashes intelectuales en el multicolor mapa científico interdependiente. El peligro que pueden ocasionar estas actitudes es el de facilitar la extensión y desarrollo de las fuerzas del error y del mal. Pero hay que arriesgarse. Como indica Hayek: “Si no se concediese la libertad incluso cuando el uso que algunos hacen de ella no nos parece deseable, nunca lograríamos los beneficios de ser libres; nunca obtendríamos esos imprevisibles nuevos desarrollos cuya oportunidad la libertad nos brinda. (…) Nuestra fe en la libertad descansa en la creencia de que, en fin de cuentas, dejará libres para el bien más fuerzas que para el mal.” Si dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, estoy seguro que una verdad explicada sólo cien veces tiene una capacidad de persuasión mucho mayor y es perfectamente capaz de ahogar la mentira anterior.

Parece claro, por lo tanto, que la libertad favorece y estimula la búsqueda de la verdad. Pero también ocurre al revés: que la verdad potencia y expande la libertad. No quiero decir únicamente que “la verdad os hará libres”, que también, sino que los desarrollos científicos en la astrofísica, en la microbiología, en la electroquímica o en la termodinámica, por no citar otros muchos campos de investigación, nos están descubriendo una realidad viva y aparentemente azarosa materializada libremente. Parece como si los núcleos más íntimos de la materia o de la energía, y las fuentes más recónditas de la vida fuesen libres e inteligibles en cierto grado infinito de sofisticación.

La naturaleza además es creativa. En la cosmovisión científica actual la formación de nuevos seres que pertenecen a tipos ya existentes es un proceso creativo. Los físicos, por ejemplo, concuerdan en que los electrones, fotones, átomos, moléculas, estrellas gigantes o enanas, las galaxias y los meteoritos se comportan todos ellos legalmente, pero sus leyes no son del tipo de las leyes de la mecánica newtoniana o de la estabilidad aristotélica. Esas leyes no nos permiten, aún utilizando las herramientas electrónicas más sofisticadas, predecir con certeza lo que va a pasar. Un efecto concreto no es el resultado de una igual, constante y única causa sino que innumerables causas convergentes dan lugar a tal efecto original, y cada nuevo descubrimiento abre la puerta a otro universo desconocido. El canto llano y monocorde de la naturaleza hay que sustituirlo por la música polifónica con un sin fin de voces armonizadas de forma magistral. Cada cosmovisión científica, también, especialmente, en economía, es la culminación de muchas invenciones individuales concatenadas y resultado de muchos avances y retrocesos, de muchas pifias que acaban siendo útiles por las paradojas incomprensibles de la vida y, en definitiva, de mucha humildad intelectual que se asombra continuamente.

Parece que la verdad no es monolítica, determinista y homogénea; no es feudal, lineal y predecible por la mente humana; no está anquilosada ni es cerrada ni está muerta. Parece que la verdad por el contrario es abierta, viva y siempre nueva, activa y sorprendente. Quizás la verdad nos hace libres porque la misma verdad es libre.

JJ Franch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: