ECONOMISTAS Y EMPRESARIOS DEL FUTURO

Se han abierto este mes de Octubre, con renovado ímpetu de aprendizaje juvenil, las aulas universitarias y numerosas escuelas de negocios en el multifacético mapa estudiantil español. Es un acontecimiento que, aun siendo aparentemente trillado y rutinario, tiene una trascendencia para el futuro difícilmente consignable en palabras. No quisiera por ello perder la ocasión de hacer una reflexión en voz alta sobre la doble tarea concatenada de aprender y enseñar. Tan entrelazadas están ambas acciones que, incluso, van unidas en la misma persona. Se aprende mucho enseñando y se enseña también aprendiendo. ¡Cuántas veces creemos aprender y estamos enseñando. Creemos enseñar y estamos aprendiendo!

El término enseñanza proviene del latín insignare que significa señalar, y se suele usar para nombrar un sistema organizado en orden a proporcionar instrucción en una materia determinada mediante el esfuerzo de profesores y alumnos. La enseñanza requiere una auténtica subjetivación por parte de los alumnos de lo enseñado por el profesor. Para conseguir tal asimilación no puede reducirse el aprendizaje a una actividad realizada en las aulas, por la que se transmite a los alumnos, a través de la palabra, un conjunto de hechos y doctrinas. Esta reflexión se hace especialmente importante en Economía por su carácter práctico y cotidiano. Puede enseñarse algo sin que la subjetivación de tales conocimientos modifique necesariamente la conducta, pero la mejor docencia se da cuando lo aprendido se pone realmente en práctica. El fin que persigue toda ciencia es el “conocimiento” o la “sabiduría” dentro de su campo peculiar de actuación. Dicho conocimiento gana en calidad en cuanto más se adecua al espíritu humano, en cuanto que se humaniza.

En líneas generales podemos decir que hay educación cuando se transmite algo valioso que es efectivamente puesto en práctica por el educando. La buena educación, por otra parte, exige que no sea una mera transmisión de información, sino que se den a conocer las bases conceptuales en que se fundamenta lo transmitido. A tales efectos, la docencia suele entenderse siempre como una actividad dialógica entre quien enseña y quien recibe la enseñanza. En cualquier caso sigue siendo un problema de muy difícil solución conocer los métodos más eficaces de docencia. Los numerosos siglos de enseñanza no han resuelto esta cuestión. Además hasta hace muy poco tiempo la cultura era tan elitista y los conocimientos a transmitir tan reducidos, en comparación con los actuales, que no habían surgido, con la preponderancia actual, estos problemas.

Otra característica de la buena docencia actual es la que deriva del hecho de ser nuestra sociedad, frente al inmovilismo de otros siglos, esencialmente cambiante. Debido a ello, los contenidos a explicar no son algo que pueda ser determinado de una vez y para siempre, ni, mucho menos, podemos empeñarnos, irresponsablemente, en continuar enseñando las mismas cosas que tenían sentido en otras épocas incluso recientes. Es misión de quien enseña en cada momento tratar de determinar aquellas materias que constituyen, como decía Ortega, el núcleo de las ideas vivas de la actualidad. Esa evolución y adaptación a la realidad actual no puede ser determinista sino creadora y armónica en cuanto que se afirma el progreso que como tal admite la variación y la libre generación.

La enseñanza puede tener una primera consecuencia, que es que el alumno actúe amparado en las reglas que se le han expuesto, sin tener capacidad para dar una explicación de ellas ni haber captado verdaderamente su sentido. Tal actuación, evidentemente, es contraria a una actitud propiamente humana. No hay posible autocrítica sino un mero conformismo repetitivo que impide todo desarrollo de la propia personalidad. La auténtica docencia es la que pasa de ese estadio para mostrar los principios sobre los que se apoya la conducta enseñada. De esta forma, la actuación futura no estará sólo amparada en reglas, sino que será capaz de invocar tales reglas. Tal capacidad hace a la acción potencialmente autocrítica y, por consiguiente, elimina el conformismo y la aplicación indiscriminada de las reglas, así como posibilita el avance y el desarrollo personal que dará las respuestas oportunas ante las nuevas situaciones.

En la enseñanza universitaria deben aparecer los rasgos esenciales de esta institución multisecular entre los que cabe destacar la preocupación universal por el saber, la libertad en su búsqueda, la espontaneidad en las relaciones entre maestros y discípulos o la independencia del poder político. La Universidad ha creado un estilo de vida que es inseparable de la comprensión occidental del mundo. En mi opinión las humanidades no se pueden desconectar de las profesiones relacionadas con la gestión económica, quedándose éstas reducidas a las acciones eminentemente técnicas. No considero que se realce el estilo universitario cuando se separa radicalmente la cultura científico técnica de las humanidades. Tendríamos que recuperar el sentido de la expresión “ser universitario” que implica un modo de vida, un método global de trabajo, una visión del mundo que se mantiene estable pero dinámicamente abierta al dejar las aulas.

Una de las características sustanciales de nuestra sociedad actual es que estamos ya, y vamos cada vez más, hacia una sociedad del conocimiento. En esta situación, los centros de estudios superiores deberían considerarse como faros de atracción vital y cultural. El conocimiento es un valor social emergente porque cabe considerarlo a la vez como medio de cultura del hombre y como instrumento de progreso social y económico. En esta nueva sociedad del conocimiento no se puede mantener la esquizofrenia de las “dos culturas” en la que se polarizan antagónicamente las humanidades y la tecnología. La propia palabra “universidad” significa apertura a lo universal, unidad de lo diverso, conjunción multilateral de esfuerzos. La enseñanza y el aprendizaje de futuros economistas y empresarios tiene también ante sí una tarea crucial en este sentido.

JJ Franch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: